La pausa para tomar café o fumar no computa como tiempo de trabajo efectivo

Pausa café

La Audiencia Nacional avala en una reciente sentencia que las pausas para fumar o tomar café no se contabilicen como tiempo efectivamente trabajado.

El fallo deriva de una demanda interpuesta por la representación de los trabajadores frente a una empresa que había modificado las condiciones de trabajo unilateralmente en cuanto a la jornada, el descanso y el trabajo efectivo de la plantilla.

Tras la entrada en vigor del Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, las empresas vienen obligadas a implementar un sistema de control horario de sus trabajadores, a fin de registrar convenientemente la jornada laboral.

En el caso enjuiciado por la Audiencia Nacional, la empresa lo implantó unilateralmente, al no alcanzar acuerdo con los representates de los trabajadores, procediendo a descontar y no considerar como trabajo efectivo el tiempo invertido en salir a fumar o tomar café.

El órgano judicial considera que la tolerancia empresarial previa, debido a la ausencia del requisito legal de establecer un control horario específico en la empresa, no puede considerarse condición más beneficiosa y, por tanto, no se produce modificación sustancial de las condiciones de trabajo.

Derogación del despido por faltas de asistencia al trabajo

Despido absentismo

El pasado 20 de febrero de 2020 entró en vigor el Real Decreto 4/2020, mediante el cual se deroga el despido objetivo por faltas de asistencia al trabajo regulado en el artículo 52.d) del Estatuto de los Trabajadores, al que le correspondía una indemnización de 20 días por año de servicio.

El despido por faltas de asistencia al trabajo regulado en el artículo 52.d), permitía amortizar puestos de trabajo con derecho a una indemnización inferior a la establecida para los despidos calificados como improcedentes, en los supuestos de ausencias al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, siempre que se superaran determinados porcentajes.

Tal y como se expone en el citado Real Decreto, el despido por faltas de asistencia afectaba particularmente a las mujeres, dada la mayor participación de éstas en las actividades de cuidado.

De esta manera, y reconociendo que aún existen obstáculos para la efectiva conciliación de responsabilidades, el despido por absentismo no puede servir para expulsar del mercado de trabajo a las personas cuidadoras. Por ello, concluye la norma, “su inmediata supresión resulta presupuesto imprescindible para la configuración de un nuevo contexto en el que la conciliación y la corresponsabilidad constituyan un referente imprescindible“.