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El despido disciplinario se configura en el Estatuto de los Trabajadores como la sanción máxima del ordenamiento laboral. Responde a la potestad empresarial de sancionar las conductas graves y culpables de los trabajadores, tales como faltas repetidas de asistencia o impuntualidad al trabajo, la transgresión de la buena fe contractual, la disminución continuada en el rendimiento del trabajo, las ofensas verbales o físicas tanto al empresario como al resto de trabajadores, etc.

ABOGADOS PARA DESPIDOS DISCIPLINARIOS

Ahora bien, aún en el supuesto de que la conducta del trabajador sea merecedora del despido disciplinario, éste debe cumplir con los presupuestos del artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores, y que básicamente consisten en la notificación escrita al trabajador indicando detalladamente los hechos que motivan el despido.

Frente a la demanda del trabajador, el Juez de lo Social puede declarar el despido como improcedente, en cuyo caso el empresario puede optar entre abonar al trabajador una indemnización consistente en 45 ó 33 días de salario por año trabajado (en función de la fecha de la firma del contrato).

Las sucesivas reformas laborales han eliminado los denominados salarios de tramitación, que únicamente perviven para el supuesto de que el despido sea declarado como nulo.

Si está disconforme con su despido, o simplemente los hechos que le imputan en la carta son inciertos, contacte con nosotros. Es fundamental actuar con rapidez dado que el plazo de que dispone el trabajador para impugnar su despido es de tan solo 20 días hábiles; además la mayoría de los despidos disciplinarios pueden ser desproporcionados, y es muy viable reclamar la improcedencia del mismo con la finalidad de conseguir una indemnización.

El procedimiento se inicia con la redacción e interposición de una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación de Madrid, conocido como SMAC, con la finalidad de celebrar un acto de conciliación para intentar alcanzar un acuerdo que evite el juicio.

Es importante que la papeleta sea redactada por profesionales especializados, ya que en caso de no lograrse ningún acuerdo en el acto de conciliación, habría que interponer la correspondiente demanda judicial, y lo manifestado en la papeleta vincula posteriormente.

Si ha sufrido un despido disciplinario no dude en contactar con nosotros, en nuestra primera consulta le indicaremos con total franqueza la viabilidad o no de una posible reclamación, le calcularemos la indemnización máxima que podría llegar a conseguir y nos ocuparemos de todos los trámites necesarios.